Libros de Alejandra Pizarnik en la BNM

La BNM ha recibido parte de la valiosa colección personal de Alejandra Pizarnik. La poetisa Ana Becciu, quien fue amiga de Alejandra Pizarnik y la acompañó durante los últimos cuatro años de su vida, entregó a la BNM como legado parte de la biblioteca personal de la escritora argentina. Los libros, en su mayoría de poesía y literatura, actualmente se encuentran en proceso de revisión para su preservación y posterior catalogación.

«La conciencia del fuego apagó la de la tierra. Mi visión del mundo se resuelve en un adiós dudoso, en un prometedor nunca. Culpa por haberme ilusionado con el presunto poder del lenguaje.

Todo es un interior. Por tanto, el poema es incapaz de aludir hasta a las sombras más visibles y menos traidoras.
Hablar es comentar lo que place o disgusta. Lenguaje visceral constatador de los fantasmas de las apariencias.
Escribir no es más lo mío. Con sólo nombrar alcoholes temibles, yo me embriagaba. Ahora -lo peor es ahora, no el miedo a un desastre futuro sino la de algún modo voluptuosa constatación del presente infuso de presencias desmoronadas y hostiles. Ya no es eficaz para mí el lenguaje que heredé de unos extraños. Tan extranjera, tan sin patria, sin lengua natal. Los que decían: «y era nuestra herencia una red de agujeros», hablaban, al menos, en nuestra herencia una red de agujeros», hablaban, al menos, en plural. Yo hablo desde mí, si bien mi herida no dejará de coincidir con la de alguna otra supliciada que algún día me leerá con fervor por haber logrado, yo, decir que no puedo decir nada.»

8 de agosto de 1971

Alejandra Pizarnik, Prosa completa, Ed. Lumen, 2003.