Emilia María Carlota Salzá (ca.1890 -1950)
Educadora
Emilia María Carlota Salzá (ca.1890 -1950)
En primera persona
«El Congreso Femenino Internacional hace votos por que la escuela sea, no sólo la encargada de instruir al niño, sino también la que se preocupe de formar su carácter y le prepare para la lucha por la vida.” (Primer Congreso Femenino Internacional, 1910)»
Biografía
Emilia María Carlota Salzá nació cerca del año 1890. Completó sus estudios para maestra en la Escuela Normal Nº 1 de la ciudad de Buenos Aires. Se recibió de bachiller con especialización en Letras en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Se inscribió luego en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde cursó la carrera de Letras.
Entre 1906 y 1922 ejerció la docencia en la Escuela Superior de Comercio Antonio Bermejo, de la ciudad de Buenos Aires. Allí se desempeñó como profesora y luego como vicedirectora.
En 1922 se trasladó a La Plata con el cargo de directora de la Escuela Normal “Mary O´Graham”, donde se abocó a la realización de un proyecto edilicio para la institución, lo que se concretó en 1932.
Siempre se preocupó por la educación de la mujer. Realizando distintas acciones en ese sentido: en La Plata, en la Escuela Superior de Comercio para Señoritas, generó cursos especializados, y en la escuela normal abrió un curso nocturno de extensión exclusivamente para las mujeres. Por estas labores nunca percibió honorarios.
Por otra parte, se relacionó con intelectuales de orientación socialista. Intercambios epistolares dan cuenta de los vínculos que estableció con quien admiraba, José Ingenieros, autor de El hombre mediocre.
En 1906 se fundó en Buenos Aires el Centro Feminista, presidido por Elvira Rawson de Dellepiane. Emilia Salzá fue una de las primeras mujeres en adherir este lugar y en bregar por los derechos de la mujer.
Años más tarde, desde la Asociación de Universitarias Argentinas trabajó en la organización del Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina, que se llevó a cabo en Buenos Aires en mayo de 1910. Junto con otras mujeres de la intelectualidad argentina del momento como Julieta Lanteri, Petrona Eyle y la educadora Ernestina López, Emilia Salzá fue una de sus propulsoras más activas. La asamblea del congreso resolvió que la vicepresidenta de las sesiones de la Sección Educación, Letras, Artes e Industrias, estuviera a cargo de Salzá.
En una de las sesiones de Educación se escuchó la voz de Aurora Argomedo, educadora y política chilena: “La instrucción de la mujer debe guardar relación con la del hombre, como que nacen el uno para el otro, asociando su felicidad ó desdicha, y ya que están llamados a armonizar dentro y fuera del hogar, que es el santuario en donde brillan sin ninguna ostentación, las virtudes femeninas, porque en él se hermanan la fuerza y el sentimiento y conquista la mujer la estimación del mundo”.
Emilia María Carlota Salzá falleció en La Plata el 26 de agosto de 1950. Fue enterrada en el cementerio de esa ciudad en una bóveda de estilo arquitectónico egipcio que reproduce en la fachada la frase encontrada en el templo de Isis, en Sais, Egipto y atribuida a por Plutarco: “Yo soy el que soy, he sido y seré, ningún mortal ha descorrido jamás el velo que me oculta”.
Hoy en día esta bóveda es un lugar de visita obligada, dada su majestuosidad arquitectónica. Emilia María Carlota Salzá es reconocida actualmente por la sociedad, y se descorre el velo de una mujer comprometida con las luchas por los derechos de las mujeres en cualquier tiempo y lugar.
