Elina González Acha de Correa Morales (1861-1942)
Educadora
Elina González Acha de Correa Morales (1861-1942)
En primera persona
«Los programas de Ciencias Físico-Naturales (...) forman la más poderosa palanca de la ciencia Geográfica, pues solo una vinculación sistemática e inteligente entre esta y sus cooperadoras o concurrentes puede dar a los profesores la necesaria preparación para dictar buenos cursos de Geografía»
Biografía
Elina González Acha de Correa Morales nació en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, el 20 de enero de 1861, y falleció en Buenos Aires, el 13 de agosto de 1942. Su familia, de buena posición económica, la estimuló para que se formara intelectualmente, algo no muy común para las mujeres de esa época.
Estudió en la Escuela Normal Nº 1, donde tuvo como compañera a Cecilia Grierson y como profesor de Ciencias Naturales a Eduardo Holmberg, quien la acercó al mundo científico.
Fue la primera directora de la escuela que se estableció en el barrio porteño de Belgrano. En 1907 ejerció la docencia en el Liceo de Señoritas Nº 1, y al año siguiente, participó del Congreso Internacional de Geografía de Berna. A partir de allí, pudo darle continuidad a su labor pedagógica, siempre vinculada con la actividad científica. Escribió textos escolares sobre geografía y realizó numerosos trabajos de investigación. En uno de ellos dejó reflejado su posicionamiento frente a los diseños curriculares de la época: “Los programas de Ciencias Físico-Naturales (...) forman la más poderosa palanca de la ciencia Geográfica, pues solo una vinculación sistemática e inteligente entre esta y sus cooperadoras o concurrentes puede dar a los profesores la necesaria preparación para dictar buenos cursos de Geografía.”.
En 1922 fundó la Sociedad Argentina de Estudios Geográficos, convirtiéndose en una de las pocas mujeres en nuestro país que participó en la divulgación científica. Reconocida por sus pares hombres, aportó a la institución una visión renovadora: estableció sólidos lineamientos en la enseñanza de las ciencias.
Además de sus textos de geografía para la escuela argentina, escribió Isondú, un libro de lectura que alcanzó una alta difusión en el país y que contó con el aval del Consejo Nacional de Educación (CNE) para ser utilizado en las aulas argentinas. En 1904 dicha obra fue premiada con medalla de plata en la Exposición de San Luis (Estados Unidos). El título, Isondú, remite a la lengua guaraní y significa “gusano de luz”. La autora se explayó sobre la elección del nombre: “Deseamos que no se atribuya a vana pretensión el título de este libro, pues si le hemos dado el nombre de una joya de nuestra fauna, es porque se trata de una modesta larva, esperando que nuestro humilde gusano de luz ilumine, aunque sea con fugitivos resplandores, las inteligencias infantiles a las cuales está destinado.”. Años más tarde continuó con la escritura de textos escolares, acompañada por su hija, Lía Correa Morales.
Colaboró en importantes diarios de la ciudad de Buenos Aires con artículos científicos. Luego de casarse con el escultor Lucio Correa Morales, intensificó sus trabajos artísticos: realizó una serie de exposiciones de sus obras y obtuvo un gran reconocimiento por parte de la crítica. Con su marido fueron férreos defensores de los reclamos por tierras usurpadas a la nación ona o selk'nam.
