Cecilia Grierson (1859-1934)
Educadora
Cecilia Grierson (1859-1934)
En primera persona
«¡Cuántos corazones generosos se abstienen de auxiliar desinteresadamente a sus semejantes por la falta de conocimientos necesarios que da energía y valor para proceder en casos de urgencia que se presentan en la vida diaria, dentro y fuera del hogar, permitiéndoles hacer la caridad sin dinero y manifestar así, sus más nobles sentimientos, haciendo un bien moral y material, simplemente con inteligencia y voluntad. Así, el más pobre en bienes materiales puede con estos conocimientos dar lo que con todas las riquezas del mundo no se puede comprar: la vida y la salud!»
Biografía
Cecilia Grierson nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859 y falleció el 10 de abril de 1934 en la misma ciudad. Provenía de una familia de inmigrantes -escoceses e irlandeses-. Pasó sus primeros años en la República Oriental del Uruguay y luego se afincó, junto con su familia, en Entre Ríos, pero realizó su escolaridad en la ciudad de Buenos Aires. Los primeros años los cursó en escuelas de la comunidad inglesa. Para ayudar en su casa, comenzó a trabajar como institutriz en la casa de una familia acomodada de la capital. Esto la impulsó a gestar emprendimientos en el mundo de la educación. Fue así que, con la ayuda de su madre, fundó una escuela y ejerció la docencia en el mundo rural, aún sin título.
Años más tarde, ingresó a la Escuela Normal Nº 1, que se encontraba en el barrio de Barracas, donde se graduó como maestra. Recibió el nombramiento de maestra de manos del Director General de Escuelas Domingo Faustino Sarmiento, para cubrir una vacante en la Escuela Mixta de San Cristóbal, lo que le permitió trasladar a su familia a Buenos Aires.
Un hecho especial se presentó en la vida de Grierson que provocó que desviara su camino desde la educación a la medicina, en ese momento, en exclusivas manos de los hombres. Su mejor amiga, Amelia Kenig, padecía de una enfermedad respiratoria por la que falleció. A partir de este triste desenlace, Cecilia decidió estudiar medicina. En ese momento comenzó su lucha, ya que ninguna mujer había podido ingresar a la Facultad de Medicina. Para poder hacerlo, debió aferrarse a que el reglamento interno de la institución no vedaba en forma expresa el ingreso de mujeres. Contaba a su favor con el antecedente de Élida Passo, quien había logrado estudiar Farmacia y graduarse, además de haber cursado el quinto año de Medicina aunque sin poder finalizarla por una tuberculosis que terminó antes con su vida.
Finalmente, en 1889, Grierson obtuvo el título. Su tesis de graduación llevó por título Histero-ovarotomías ejecutadas en el Hospital de Mujeres, desde 1883 a 1889.
En un ámbito dominado por hombres con la carga de prejuicios respecto del género femenino, su carrera como médica tuvo algunos frenos: nunca obtuvo el título habilitante para realizar cirugías.
Actuó en la epidemia de cólera que azotó a la ciudad de Buenos Aires en 1886. Continuó además con la docencia, ahora vinculada a la medicina. Creó la primera Escuela de Enfermeras de América Latina, junto con José María Ramos Mejía y Juan B. Justo. Allí elaboró un plan de estudios de avanzada para la época y estableció el uso de uniforme para las enfermeras.
A comienzo del siglo XX, dictó clases de Economía Doméstica, promovió el estudio de la puericultura y fue pionera en la enseñanza de ciegos y sordomudos. Elaboró un informe para el Consejo Nacional de Educación sobre la educación de los ciegos y sordomudos en el mundo, donde retrató la posibilidad de implementar el modelo observado en Europa en nuestro país: “Si se realizara este proyecto, se vería colmado uno de los mayores deseos de quien esto suscribe.”. El informe completo salió en El Monitor de la Educación Común, la publicación periódica del Consejo Nacional de Educación.
Inició junto con Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson y Julieta Lanteri, la ardua lucha por los derechos civiles y políticos femeninos. Propusieron distintas reformas al Código Civil, en beneficio de la situación de las mujeres, en clara condición inequitativa respecto de los hombres. En 1910 Cecilia presidió del Primer Congreso Feminista Internacional de la República Argentina. Tuvo gran influencia en una reforma medular del Código Civil de 1926. En ese informe analizó detalladamente el estatus jurídico de las mujeres casadas y llegó a la alarmante conclusión que era el mismo que el de los niños y las niñas. La reforma reconoció el derecho de las mujeres casadas a integrar sociedades y disponer de sus ganancias, entre otras modificaciones.
Grierson tampoco pudo contar con una cátedra en la Facultad de Medicina, siempre se le vedó dicha posibilidad. Luchadora incansable por concretar sus sueños en un mundo donde el hombre imponía sus reglas, los últimos años de su vida los pasó en Los Cocos, Córdoba, y allí floreció nuevamente su vocación educativa: fundó la primera escuela del pueblo. Finalmente, regresó de las sierras cordobesas a Buenos Aires, donde falleció en 1934.
