Lola Salinas Bergara de Bourguet (1876-1939)
Educadora
Lola Salinas Bergara de Bourguet (1876-1939)
En primera persona
«He comprometido toda mi buena voluntad y mi capacidad de educadora para formar una colección de lecturas infantiles que unan lo útil a lo ameno e interesante, y que permita al niño contemplarse en los personajes de sus narraciones, con su propia fisonomía y sus sentimientos naturales. He tratado de rodearlo de su ambiente diario en sus vinculaciones con la escuela, en su amor a la patria, en su existencia en el hogar y en su contacto con los demás; de modo tal que sus actos, en todos estos órdenes de su vida de relación, tengan como corolario, deducciones lógicas y sencillas, capaces de ser transformadas en lecciones provechosas»
Biografía
Lola Salinas Bergara de Bourguet nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, en 1876. Falleció en 1939.
Ejerció la docencia como maestra normal en la Escuela Normal de Lomas de Zamora. Publicó colaboraciones en importantes diarios y revistas. Como poeta obtuvo varios premios, destacándose dos obras: Renglones cortos y La mujer en la epopeya argentina.
También incursionó en la escritura de textos escolares con tres libros escolares para segundo y tercer grado de educación básica: Flor de ceibo (1928), Agua mansa (1929), y Panoramas (1929). Publicó un cuarto texto, bajo el seudónimo de Silvio Eguren: Primeras luces (1935), que tuvo muchas reediciones y fue utilizado en la escuela argentina hasta comienzos de los años 70 del siglo XX.
En sus primeras publicaciones didácticas nos adelantaba: “… He comprometido toda mi buena voluntad y mi capacidad de educadora para formar una colección de lecturas infantiles que unan lo útil a lo ameno e interesante, y que permita al niño contemplarse en los personajes de sus narraciones, con su propia fisonomía y sus sentimientos naturales. He tratado de rodearlo de su ambiente diario en sus vinculaciones con la escuela, en su amor a la patria, en su existencia en el hogar y en su contacto con los demás; de modo tal que sus actos, en todos estos órdenes de su vida de relación, tengan como corolario, deducciones lógicas y sencillas, capaces de ser transformadas en lecciones provechosas…”. De esta forma colocaba a niñas y niños en el centro del aprendizaje, acercándolos a la lectura desde lugares que fueran cercanos afectivamente para que despertara en ellos el amor por los libros.
Fue secretaria de la Asociación Pro Derechos de la Mujer y presidenta del Ateneo Femenino de Buenos Aires. Además, tuvo activa participación en varias campañas feministas, en las luchas por el voto femenino. En la década del 20 del siglo XX dirigió la revista feminista Nuestra Causa junto con otras reconocidas mujeres de la época como Adelia Di Carlo y Elisa Bachofen. En esta publicación se destaca la presencia de redactoras como Alicia Moreau y Alfonsina Storni. Nuestra Causa tenía un carácter internacionalista y contaba con corresponsalías en América Latina, Estados Unidos, Europa, e incluso, en Japón.
Su Antología de la poesía femenina, editada en 1930, reúne una serie de escritoras rioplatenses de las primeras décadas del siglo XX y demuestra el desarrollo que había alcanzado la poesía femenina en nuestro país.
