María Alicia Domínguez (1904-1988)
Educadora
María Alicia Domínguez (1904-1988)
En primera persona
«Preparemos al niño para su destino universal de ser hombre; hombre que quiere hacer mejor la tierra por la que pasa y se inclina a trabajarla y a comprenderla con alegría y fe y es capaz de sentir al mismo tiempo, el pájaro que Ie canta cerca, y el silencio pensativo de las estrellas»
Biografía
María Alicia Domínguez nació en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1904 y falleció en la misma ciudad el 9 de abril de 1988. Su padre, Manuel Domínguez Villar y su madre, María Fdominguezancisca Hernández, alentaron su vocación, otorgándole la libertad necesaria para ejercerla. Al igual que su hermana, se vinculó con el mundo cultural.
Estudió en la Escuela Normal del Profesorado Lenguas Vivas, e inmediatamente comenzó a ejercer la docencia. Su primer cargo fue como profesora de Instrucción Cívica y Castellano en el Comercial Sud Número 4. Por esos años comenzó a desarrollar una carrera literaria, incursionando en la poesía. Continuó su carrera docente en el nivel medio y superior en instituciones de gestión pública y privada. Trabajó en instituciones como el Colegio Nacional Julio A. Roca, el Colegio Nacional Domingo F. Sarmiento y la Escuela Normal N° 6 de maestras de Buenos Aires, entre otras.
Cuando ingresó a trabajar en el Consejo Nacional de Educación, se relacionó con el poeta Leopoldo Lugones, Director de la entonces llamada Biblioteca Nacional de Maestros. Esta relación será fundamental para Domínguez, ya que fueron sus años de mayor producción poética.
En 1936 obtuvo el Premio Municipal con la obra Redención, pero la premiación fue objetada por la Comisión de Cultura y fue relegada al segundo lugar. Al mismo tiempo, colaboró en periódicos y publicaciones culturales, escribió novelas, ensayos, textos escolares e incursionó en la literatura infantil.
Sus textos más representativos, Niños felices, Ronda Infantil y Mariposas, fueron escritos durante los años del primer peronismo. Estos libros fueron editados por Kapelusz, emblemática editorial argentina de textos escolares, y en sus páginas resaltaba el valor de la infancia y la importancia de estimular la imaginación de los niños y niñas a través de las lecturas escolares.
En las décadas del 40 y 50 del siglo XX participó en las reuniones del P.E.N. Club y se asoció a la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). Junto con otras mujeres -como la destacada poeta Julia Prilutzky Farny-, María Alicia se relacionó con asociaciones gremiales culturales y participó activamente en el Sindicato de Escritores Argentinos (SEA), que tuvo una fuerte representación durante los gobiernos peronistas.
Se casó con el editor Fernando Foyatier, con quien conformó una pareja que tuvo gran visibilidad en el mundo cultural de la época.
En las últimas décadas de su vida, abandonó la docencia y se dedicó a escribir literatura infantil. Sentía la necesidad de introducir a niños y niñas en un mundo de sueños: ”… En las ciudades de hoy, donde el cinema y la técnica generalizada, suplantan con su gelidez las presencias maravillosas, en estas humanidades frías, mecanizadas, no es posible ni fácil concebir la eficacia del ensueño..”. En este sentido, fue una apasionada difusora de la literatura infantil, donde pudo ver conjugada sus dos vocaciones: la docencia y la literatura
