Normalización o caos

.. ¿Que para qué normalizar?

Caso 1: Usted acaba de comprar un zapatilla para conectar los mil cables que reptan siniestramente desde su PC, llega a su casa y ¡sorpresa! los agujeros donde pretendía introducir el enchufe tienen una separación menor que la existente entre las patitas. ¿Imaginó alguna vez una pesadilla peor? ¿es posible que la temeridad de un fabricante haya pasado por alto las especificaciones de la norma IRAM 2006:1948 para tomacorrientes, fichas y enchufes? Alíviese, seguramente esto nunca le pasará. Pero esto seguramente sí…

Caso 2: Ud. consulta la existencia de un determinado título en varias bases de datos y descubre que no hay univocidad respecto a los criterios catalográficos adoptados para su registro… comienza a dudar …¿se tratará del mismo título?

Si los usuarios de las bibliotecas fuesen tan exigentes como los consumidores de zapatillas, (tienden a serlo), seguramente debería atenerse a lo que debiera ser el primer mandamiento de los bibliotecarios: Normalizarás.

El objetivo básico de la normalización es la introducción de principios unificadores que eliminen ambigüedades con el propósito de obtener registros bibliográficos de calidad que permitan una adecuada organización, recuperación y transferencia de información.

Ajustarse a estándares sólidos, reconocidos internacionalmente, permitirá también la incorporación progresiva de registros dentro de los circuitos de información. Cada vez son más las bibliotecas que se suman a consorcios de información para la conformación de catálogos colectivos disponibles en Internet. Nuestra recomendación: no se quede afuera, prepárese y verifique la vigencia y actualización de las normas adoptadas en su biblioteca.

Por Laura González del Valle