Fondo patrimonial de la BNM: “Conferencias de Maestros de Montevideo. Período 1864″

Hoy presentamos el discurso inaugural de las “Conferencias de Maestros de Montevideo. Período 1864” pronunciado el 5 de abril de 1894 por José H. Figueira, Inspector Técnico de Enseñanza Primaria, publicado ese mismos año por Dornaleche y Reyes Impresores.

Necesidad impostergable

“La Dirección General de Instrucción Pública ha resuelto que vuelvan á verificarse las conferencias de maestros, interrumpidas hace años. Esta resolución era necesaria, pues no se explica que un personal tan numerosos como el que constituye el magisterio, y que se ocupa de cuestione tan complejas é importantes como las de la enseñanza, pueda permanecer aislado trabajando…”

Bondades de la realización de las conferencias

“En los países en que se atiende á las escuelas primarias, se efectúan continuamente actos de esta naturaleza, en los cuales los maestros estrechan sus relaciones amistosas y adquieren ese espíritu de solidaridad que constituye la fuerza y el vigor de todas las colectividades humanas”

Y si esto en necesario en muchos países, con más razón lo es en la República Oriental del Uruguay, donde el “personal enseñante” ha recibido preparaciones diversas, se ha formado libremente y en las escuelas normales provisorias.
En cuanto a los temas a tratar, desde la organización de la escuela, hasta los “métodos, procedimientos, formas y medios de enseñanza puestos en práctica” y las experiencias realizadas para que la escuela “desempeñe satisfactoriamente su misión regeneradora”

Mejorar la capacidad profesional del magisterio

“No quiere esto decir, en manera alguna, que no haya ente nosotros maestros competentes. Tengo una idea muy elevada, sobre todo de la abnegación de nuestro personal enseñante”

Pero, hasta el mejor maestro necesita aprender nuevas prácticas y reformar las ya experimentadas, ya que la educación de la juventud es una de las tareas sociales más complejas, delicadas y difíciles.
Para una escuela que responde al concepto de enseñanza integral, que trata de lograr el “desenvolvimiento armónico de todas las aptitudes individuales de acuerdo con su naturaleza, suministrando á la vez todos los conocimientos que hacen falta á todas las clases de personas, para que el niño que hoy acude á las escuelas sea mañana un hombre independiente y honesto, que viva feliz y preste la mayor cooperación posible á la sociedad á al que pertenece” la preparación para la armonía de las actividades mentales y físicas son un verdadero “tesoro público” que se logra mejorando las actividades.

Mejorar las prácticas

“Uno de los grandes enemigos del progreso, en general, y sobre todo del progreso escolar, es la rutina: el hábito de enseñar sin reflexionar en los principios que deben dirigir todo trabajo educativo á fin de conformarlo á las exigencias del momento y á las múltiples necesidades de cada niño”

Por eso es necesario que desaparezcan las repeticiones, que se estimule al personal “á un trabajo incesante de perfeccionamiento” para que más allá de sostener lo intelectual, atienda más y mejor “á la física, moral y cívica; y á la formación de hábitos de trabajo” y a las prácticas de caligrafía, lectura, dibujo, trabajos de aguja que “son bastante deficientes”, a utilizar los adelantos de las ciencias, las artes, las industrias y “adaptarse á las necesidades que surgen del desenvolvimiento social”

Este libro puede consultarse en la Sala Americana – SA 39 – 6 – 73.
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