El 15 de enero de 1870, durante la presidencia de Domingo F. Sarmiento y mediante del Decreto 7779, se creó una oficina de despacho de libros bajo la dirección de Clodomiro Quiroga. Este cimiento de la Biblioteca se instaló en una dependencia del Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, en la Casa de Gobierno. La Ley 1420 de Educación Común de 1884 consolidó el rol pedagógico de esa oficina, renombrada como Biblioteca Nacional de Maestros.
En 1898 la Biblioteca se trasladó al Palacio Sarmiento y comenzaron a registrarse los visitantes y los préstamos. En 1906 se realizó el primer inventario general y se catalogaron las obras según los criterios de la época.
Su más emblemático director, Leopoldo Lugones (1915-1938), adquirió durante su gestión verdaderas joyas bibliográficas de los siglos XVI al XIX que actualmente conforman el núcleo de la Sala del Tesoro. Parte del orgullo de su gestión fue la sección infantil que fundó en 1916, y la apertura sin restricciones de salas y colecciones a todo el público, dejando de ser -según sus palabras- “un depósito bibliográfico” para convertirse en una “biblioteca viva”.
Hoy la BNM es una institución pública, pedagógica, especializada y gubernamental. Un espacio de desarrollo educativo, social y cultural que atesora la memoria educativa argentina. Una “biblioteca viva” tal y como la entendía Lugones.







