Rosa Weinschelbaum de Ziperovich (1913-1995)
Educadora
Rosa Weinschelbaum de Ziperovich (1913-1995)
En primera persona
«...el antiguo punto de vista que consideraba a la matemática como una ciencia hecha, proveedora de herramientas para el aprendizaje de procesos mecanizados, útiles a la solución de problemas perecederos a corto plazo, es superado por una matemática nueva que enfatiza la acción, el razonamiento, la comprensión y la creatividad. En lugar de enseñar a repetir, la matemática moderna trata de ejercitar la mente para pensar. Y este es, precisamente, uno de los objetivos de la escuela primaria»
Biografía
Rosa Weinschelbaum de Ziperovich nació en Moisés Ville, Santa Fe, el 18 de mayo de 1913 y falleció el 15 de noviembre de 1995 en la ciudad de Rosario, Santa Fe. Hija de inmigrantes judíos, el ambiente familiar cumplió un rol importante en su vida, ya que desde pequeña se le inculcó el amor por la lectura, lo que definiría su vocación.
Realizó sus estudios en la Escuela Normal Domingo de Oro de la ciudad de Rafaela, Santa Fe, donde Olga Cossettini ejercía la regencia y, Amanda Arias, la dirección. Durante esos años, conoció los métodos de la Escuela Nueva y se nutrió de las obras de autores españoles, como Francisco Ferrer y Francisco Giner de los Ríos. Después de obtener su título, ejerció la docencia en su ciudad natal, Moisés Ville, para luego acceder a la vicedirección de la Escuela Almafuerte de Rosario, Santa Fe.
Se casó con Samuel Ziperovich, quien la acompañó en su tránsito por el mundo de la educación. Ante las injusticias que observaba en la sociedad, tomó la decisión de comprometerse con la lucha sindical: fundó el Círculo de Maestros y se transformó en militante de los derechos de los docentes. Tiempo después, se incorporó al Sindicato de Trabajadores de la Educación de Rosario, donde bregó por la obtención de mejoras de la calidad educativa y la defensa de los derechos de los docentes. Dentro de sus acciones gremiales, el último cargo que ocupó fue como secretaria de cultura de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé). Su vida sindical estuvo signada por persecuciones y cesantías.
Durante la presidencia de la profesora Luz Vieyra Méndez, fue convocada por el Consejo Nacional de Educación, donde asumió como línea de trabajo las problemáticas en torno de las leyes laborales docentes, salarios etc.. Su acción sindical adquirió dimensión nacional.
En su publicación didáctica Enseñanza Moderna de Matemática (1969), editada por la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, Rosa nos invita a reflexionar sobre la importancia de la enseñanza de la matemática en la escuela primaria: “El hombre vive hoy en un mundo influido por la aplicación de la ciencia a toda clase de actividades. La matemática se extiende a las ciencias que la utilizan y alcanza a ocupar un lugar importante en el humanismo del siglo XX. Su papel fecundante se siente hasta en las ciencias que creían serle extrañas, como sociología. Paralelamente, el antiguo punto de vista que consideraba a la matemática como una ciencia hecha, proveedora de herramientas para el aprendizaje de procesos mecanizados, útiles a la solución de problemas perecederos a corto plazo, es superado por una matemática nueva que enfatiza la acción, el razonamiento, la comprensión y la creatividad. En lugar de enseñar a repetir, la MATEMATICA MODERNA trata de ejercitar la mente para pensar. Y este es, precisamente, uno de los objetivos de la escuela primaria.”.
En 1973 publicó otra de sus obras fundamentales: Estadística elemental para la escuela primaria, que fue editada por Diagraf. En los años 60 del siglo XX, Rosa se sintió profundamente identificada con Paulo Freire y su Pedagogía del Oprimido, donde el autor advierte sobre la importancia de la práctica respecto de la teoría (“la unión inquebrantable entre acción y reflexión… para transformar el mundo”).
Fue supervisora hasta 1976, cuando resultó cesanteada. Durante el ejercicio de su cargo, tuvo presente siempre la necesidad de formar maestros en la investigación-acción. Fue además profesora asociada en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario; dictó conferencias en Argentina y otros países de América Latina y se dedicó a la formación de formadores, transmitiendo siempre su consigna: leer para aprender, comprender, estudiar y disfrutar.
Luego de padecer una enfermedad mortal, falleció en Rosario, dejando como legado la necesidad de implementar proyectos innovadores, centrados en la educación popular. Su fuerza y pasión de mujer siguen presentes en las aulas, no solo de Santa Fe, sino de todo el país.
