Luz Vieira Méndez (1911-1971)
Educadora
Luz Vieira Méndez (1911-1971)
En primera persona
«Aceptemos ensayar para nuestra época y para nuestro sistema educativo un orden -al que puede contribuir eficazmente el espíritu previsivo de la planificación- en el que se respete la unidad del proceso de formación humana, y con el que se contribuya a dar al mayor número, el clima y los recursos culturales para gozar de los atributos de dignidad y libertad»
Biografía
Luz Vieira Méndez nació en Paraná, provincia de Entre Ríos, el 16 de agosto de 1911 y falleció, después de una larga enfermedad, el 16 de febrero de 1971 en Santiago de Chile. Su madre, Anselma Méndez, fue maestra de jardín de infantes y primario. Su padre, Joaquín Da Cunha Vieira fue quien decidió trasladarse con la familia a la ciudad de Oporto, Portugal, de donde era oriundo, antes de que Luz finalizara sus estudios en la Escuela Normal de Paraná.
Ya instalados allí, Luz no lograba adaptarse y extrañaba su país. La visita de una tía fue la excusa para solicitarle a sus padres regresar a Paraná y finalizar allí sus estudios. Allí se recibió de maestra normal y comenzó a trabajar en algunas escuelas primarias. Simultáneamente continuó sus estudios superiores en el flamante Instituto Nacional del Profesorado Secundario que había comenzado a funcionar en la misma Escuela Normal de Paraná.
Ya recibida, decidió profundizar sus estudios de filosofía vinculados con la pedagogía y, por medio del vínculo que había establecido en el profesorado con la doctora Celia Ortiz Arigós de Montoya, fue nombrada su adscripta en las cátedras del profesorado. Se especializó en el análisis del filósofo Wilhelm Dilthey, a quien tomó como uno de sus principales referentes.
En 1936 fue nombrada directora del jardín de infantes en la Escuela Superior Provincial Nº 1 Del Centenario, única de ese tipo existente en la ciudad de Paraná.
Durante esos años sostuvo una postura crítica respecto de los métodos de Froebel y Montessori, y abogó por una pedagogía más cercana al arte y a la creatividad.
Luz consideraba a la educación por el arte un motor fundamental para la formación de los niños y las niñas. Ella misma estaba fuertemente comprometida con los lenguajes artísticos: creó el teatro de títeres “Perico”, dedicado exclusivamente a la primera infancia.
En la Escuela Normal de Paraná se desempeñó como profesora titular de las cátedras de Pedagogía, Didáctica y Psicología. A comienzos de la década del 40 del siglo XX comenzó a incursionar en la actividad gremial. Los movimientos sindicales en ese momento contaban con una escasa presencia de maestros y maestras, y Luz se convirtió en una gran propulsora de la fortaleza de estas asociaciones gremiales.
En 1942 fue nombrada vicedirectora de la Escuela Normal Superior provincial, en Córdoba, donde gestionó una experiencia totalmente innovadora que, al poco tiempo, se vio truncada. Por una serie de inconvenientes, decidió emigrar a Venezuela, donde el escritor Rómulo Gallegos, ministro de educación de ese país, le ofreció un cargo como asesora técnica. Allí ejerció la docencia en instituciones de formación docente, desarrolló planes de estudio y organizó dos escuelas para la formación de maestros rurales.
En 1950 fue becada por la Asociación Americana de Mujeres Universitarias con sede en Washington. Con la finalidad de mejorar su preparación profesional se inscribió también en la Universidad de Ohio. A partir de allí comenzó a participar en la gestión educativa de una serie de organismos internacionales, hasta lograr convertirse en la primera argentina en trabajar en la Unesco y la primera mujer en ocupar el cargo de Directora de la Oficina Regional de Educación para América Latina de esa organización.
De regreso a nuestro país, Vieira Méndez se transformó en una burócrata, aunque detestaba la burocracia. En 1964 asumió la presidencia del CNE. El planeamiento educativo se convirtió en el eje de su gestión, la estadística comenzó a ser una rutina habitual en los pasillos del Palacio Sarmiento. Ella misma aseguró: “El actual Consejo Nacional de Educación, en poco menos de dos años de labor -1964-1965-, ha consagrado la mayor suma de sus esfuerzos a mejorar el rendimiento de sus escuelas. El programa de construcciones escolares, la asistencia integral al escolar mediante la institución de comedores y la distribución de ropas y útiles, a la que seguirá la organización de la Dirección Técnica de Asistencia al Escolar, la actuaIización pedagógica continua del personal docente de todas las jerarquías del escalafón, el perfeccionamiento paulatino en la aplicación del Estatuto del Docente, la coparticipación en el programa nacional intensivo de alfabetización y educación de adultos, (…) y sobre todo, por estructurar una poIítica educativa coherente y en concordancia con un planeamiento integral de la educación del Ministerio de Educación. (…) Aceptemos ensayar para nuestra época y para nuestro sistema educativo un orden -al que puede contribuir eficazmente el espíritu previsivo de la planificación- en el que se respete la unidad del proceso de formación humana, y con el que se contribuya a dar al mayor número, el clima y los recursos culturales para gozar de los atributos de dignidad y libertad”.
En 1966, luego del golpe de estado que derrocó al gobierno de Arturo Illia, se instaló en Santiago de Chile y retomó sus tareas como jefa de misión en la UNESCO. Después de sufrir una larga enfermedad, falleció el 16 de febrero de 1971. Sus restos fueron trasladados a Paraná.
Vieira Méndez tuvo gran perseverancia para enfrentar un ambiente dominado por prejuicios machistas y logró imponer sus innovadores criterios en el mundo cerrado de la burocracia educativa.
