Emma Nicolay de Caprile (ca. 1838-1884)
Educadora
Emma Nicolay de Caprile (ca. 1838-1884)
En primera persona
«Nunca se debe permitir que el niño lea cosa alguna sin significado: por esto hemos evitado desde el principio combinaciones de sonidos privados de sentido. No se debe dar al niño ninguna idea falsa, ni debe de aprender nada carente de exactitud y certeza»
Biografía
Emma Nicolay de Caprile nació en Polonia, probablemente en 1838, y falleció en Buenos Aires en 1884. Se educó en Florencia, Italia, y residió por muchos años en Trieste, donde se casó. Viajó por diferentes países de Europa, perfeccionando su capacidad docente y ejerciéndola.
Domingo Faustino Sarmiento viajó a Nueva York en mayo de 1865, como Ministro Plenipotenciario, y se interesó por el sistema educativo de ese país y el nivel que había alcanzado la enseñanza. Frecuentó círculos académicos y en uno de esos espacios entabló amistad con Emma Nicolay de Caprile, con quien compartía su pasión por la educación y, en particular, su interés por la enseñanza de la lectura. A partir de allí comenzó una intensa relación epistolar que se fortaleció cuando Sarmiento llegó a la presidencia. Sarmiento invitó a Nicolay de Caprile a desarrollar su tarea docente en Argentina, ella aceptó y desembarcó en el país en 1870.
En 1874 se creó la Escuela Normal N°1, dedicada a la formación de maestras. La primera Directora de la Institución fue Emma Nicolay de Caprile. En ese momento la escuela funcionaba en el barrio de Barracas, años después se trasladó al edificio que hoy ocupa en la ciudad de Buenos Aires: Córdoba 1951. Durante su gestión pasaron por estas aulas reconocidas personalidades de la cultura y la política argentinas, como Cecilia Grierson, que formó parte de la primera promoción de maestras e Hipólito Yrigoyen, años más tarde profesor de Historia y luego presidente.
Además, Nicolay de Caprile estaba interesada por la enseñanza de la lectura: comenzaron a circular diferentes métodos al respecto, entre los que se puede destacar el Nuevo Método de Enseñanza de la Lectura, impulsado por Marcos Sastre y que contaba con varias décadas de aplicación y difusión en Europa y América. La diferencia fundamental con el viejo deletreo consistía en el sonido de las sílabas y no en el nombre de las letras. Ya Sarmiento en su Método Gradual de Lectura (editado por primera vez en Chile en 1853 por las autoridades educativas), había prescripto que las consonantes se enseñasen según su sonido fonético y no por su nombre.
El método seguido por Sastre y Sarmiento constituyó un cambio importante respecto de las cartillas y silabarios usados durante la Colonia, pero si bien apelaban al proceso gradual, proponían el uso de un método fonético a partir de vocablos memorizados. Unos años más tarde El Rudimentarista, de Emma Nicolay de Caprile, incorporó la idea de pensar y entender la lectura en un nivel más mecánico del proceso.
Finalmente, el método de aprendizaje de lectura y escritura basado en el método “analítico – sintético” -en el que el aprendizaje de la lectura comienza con las palabras y su significado-, se impuso en el sistema educativo varias décadas después. Caprile nos recordaba: “Nunca se debe permitir que el niño lea cosa alguna sin significado: por esto hemos evitado desde el principio combinaciones de sonidos privados de sentido. No se debe dar al niño ninguna idea falsa, ni debe de aprender nada carente de exactitud y certeza.” (Nicolay de Caprile, E; 1889).
En 1884 se alejó del cargo de directora de la Escuela Normal debido a un problema de salud, y ese mismo año falleció. Recibió honras desde el Consejo Nacional de Educación, y en el cortejo de sus restos hasta el Cementerio de la Recoleta se encontraba Hipólito Yrigoyen, ya profesor de Historia Argentina de la Escuela Normal.
Emma Nicolay de Caprile integra con justicia el grupo de “las pioneras”, aquellas valerosas mujeres que formaron a las nuevas generaciones de docentes argentinas, cuyo aporte resultó fundamental para fortalecer el sistema educativo de nuestro país.
