Itinerarios bibliófilos del 2011: hallazgos, tertulias y visitas guiadas

Los hallazgos son una invitación a conocer piezas que constituyen el fondo patrimonial de la BNM, de valor histórico por raras, poco conocidas o muy frecuentadas. Alguna de estas características actúa como una invitación a consultarlas.

Puede ser un texto que haya quedado descansando mucho tiempo, a la espera de una nueva consulta, pero que en sus tiempos fue una pieza clave en la literatura infantil, pedagógica o de las ciencias sociales.

También uno que por viejo no ha dejado de ser interpelado una y otra vez por docentes e investigadores, pero que siempre estÔ disponible para una nueva lectura, otra pregunta, una interpretación renovada.

Así se conformó un corpus de los hallazgos 2011 que anduvo merodeando formas de enseñar a dibujar en 1933, modos de practicar la educación física en 1901, criterios para preparar clases memorables en 1902, abordar temas ríspidos como la educación sexual en 1919, propuestas para disfrutar de un paseo por el zoológico en 1904, sugerencias para una buena caligrafía en 1891, proyectos para cuidar el ambiente en 1901, incentivar los hÔbitos de higiene en 1876 y conocer por dentro un establecimiento de prÔcticas de hidroterapia de comienzos del 1900.

Las tertulias son otra forma de recorrer libros, esos que estÔn bien guardados, esperando la mano experta que pregunte por su autor, por el contenido, por una ilustración que convivió con una historia, que por llamativa adquiere vida propia.

También un desafío tecnológico que haga pensar en el trÔnsito del ayer al mañana.
Ponen en tensión la delicada línea entre la preservación y la difusión, que no se oponen, se complementan en relación con libros antiguos, primeras ediciones, ejemplares autografiados y dedicados, colecciones únicas en el país, que se atesoran en la BNM.

De la mano de sus autores, en las tertulias 2011 se exploraron viejas y no tanto formas de concebir la autoridad del docente y sus vínculos con el alumno, las tensiones entre el positivismo y el idealismo en la educación, el mensaje de la grÔfica durante el S XIX, la recolección de información que hicieron viajeros de otros tiempos cuando anduvieron por el Río de la Plata, el lugar de la mujer en la educación y la sociedad, el debate universitario de suscitó la reforma del “18, los anónimos ilustradores que embellecieron obras de todos los tiempos, sin dejar de lado el cuento infantil.

Las visitas guiadas descorren el telón, a grandes y chicos, del atractivo mundo del libro que ya no estÔ en la casa, pero que leyeron padres y abuelas en la escuela común del siglo XIX y del XX, de los laminarios con los que enseñaron generaciones de maestros, de los textos con los que interactuaron y se formaron profesores, de las revistas que llegaron a cada rincón del país como emisarias del proyecto socializador.
Y no es verdad que a los niƱos no les atraen los libros antiguos o que los adolescentes sólo responden a la inmediatez del estĆ­mulo. NiƱos y adolescentes han podido hacer una parada en el trĆ”nsito por esta sociedad acelerada y deleitarse con esos objetos frente a los cuales se preguntan… Cómo esta ilustración en tiempo sin cĆ”maras sumergibles? Cómo este mapa o este plano en tiempos sin Internet? Cómo este libro de lectura con letras tan chiquititas? Cómo esta foto de este mismo edificio con mĆ”s de 150 aƱos? Cómo la calle de mi escuela o de mi casa ya no se llama como antes?

Y para todas las preguntas que abren los hallazgos, las tertulias y las visitas guiadas siempre hay una respuesta en un libro.